Tijuana, aparta de mi este cáliz, incursiona en algúnos géneros literarios sobre ciertos temas dotados de experiencias culturales adheridos en la piel y la memoria colectiva.
Representa una forma de resistencia y denuncia frente a las desigualdades y precariedad humana de manera inclusiva y reflexiva. Busca desafiar las fronteras de todo tipo y un camino solidario hacia la protección de derechos humanos y la construcción de una cultura de paz social.
Abre grietas poéticas y portales de luz para nombrar y hacer contacto con el universo espiritual intangible que nos habita de manera íntima y se rebela frente a la violencia y el olvido.
Es también un canto de esperanza, fe, amor, ternura y rendición.