PORFIRIO DIAZ. EMPRESARIO Y DICTADOR

PORFIRIO DIAZ. EMPRESARIO Y DICTADOR

Editorial:
EDITORIAL RM
ISBN:
978-607-8295-29-6
Páginas:
176
Encuadernación:
Rústica
Colección:
< Genérica >
$ 375.00
IVA incluido
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PORFIRIO DÍAZ dijo a la prensa, en 1883, que sin pretender ser un hombre de negocios consumado consideraba que el Tratado de Reciprocidad con Estados Unidos debería ser aprobado por el Congreso de esa nación. En el momento de decir estas palabras se preparaba para iniciar un viaje al país del norte, con el objeto de promover una empresa personal, misma que acababa de celebrar un contrato con el gobierno para construir el desagüe de la ciudad y valle de México, además de proponerse conocer políticos y empresarios estadounidenses, así como visitar la sede de dos compañías de seguros de las cuales había sido representante en México. A partir de entonces, y enfundado en su uniforme de general empresario ?imitando a los generales de la Guerra Civil de ese país, que vinieron a México a promover toda clase de negocios?, Díaz fue conocido en Estados Unidos no como un caudillo tipo Santa Anna, o un político tradicional como Benito Juárez, al que quiso derrocar, sino como un representante de la naciente burguesía mexicana, deseoso de reelegirse para hacer negocios propios y promover los de personas que le eran leales, aprovechando su poder político. A partir de su primera reelección Porfirio Díaz se convirtió en un consumado empresario, que usó los negocios que ofrecía la nueva etapa de modernización imperante como un factor para unificar a la élite política, que antes había dividido, y convertirse en miembro y guía de la clase empresarial de México. Para lograrlo Díaz usó y abusó de los recursos legales y financieros que le aportaba el estado mexicano. Con gran habilidad controló el desarrollo de empresas no sólo para beneficiarse personalmente, sino para acompañar a la emergente clase empresarial y política que habría de crecer bajo su idea de modernización del país. Con la modernización como fin, Díaz instauró un régimen dictatorial que perduró treinta años, usando toda clase de medios para conseguirlo. Díaz pasó sus últimos años como presidente pensando no tanto en su