La voz poética de T. S. Eliot, premio Nobel de Literatura en 1948, tiene resonancia universal. En su expresión poética se dan cita el monólogo coloquial, las alusiones culturales y los elementos visuales. El empleo del collage con textos de diversas lenguas y la utilización de técnicas de montaje sincrónico y de acumulación simultánea refuerzan el hermetismo de sus poemas que aúnan visiones realistas con imágenes del subconsciente, metáforas crípticas y símbolos de oscuro origen.