Gustav von Aschenbach es un prestigioso escritor alemán que viaja a Venecia en busca de reposo. Sin embargo, la tranquilidad que anhela se ve perturbada cuando descubre la belleza etérea de Tadzio, un adolescente polaco que se hospeda en el mismo hotel. Mientras la ciudad italiana, de estética casi perfecta, pero inmersa en una atmósfera putrefacta, parece sucumbir a la amenaza de una epidemia, el protagonista se deja arrastrar por la obsesión sensual que le provoca el joven, quien le fascina y, al mismo tiempo, le recuerda su propia decadencia. Al igual que en otras de sus obras, Thomas Mann explora en esta novela la atracción por lo abismal y por la lucha entre el espíritu y lo terrenal, entre el orden y el caos, tensiones que conforman la dualidad del ser humano. Y lo hace a través de una prosa elegante, introspectiva y alegórica, repleta de referencias clásicas que enfatizan la idealización platónica de la belleza y el carácter trágico del deseo.