En Amarílico (A la caza de un asesino), la trama se desenvuelve en torno a la búsqueda de un grupo de médicos de la causa, el agente y la erradicación de la fiebre amarilla.
Dentro de esta empresa colectiva que interesaba tanto al gobierno español de Cuba, al de Estados Unidos y también el de México, destaca el doctor Finlay.
Finlay es, en esta novela, un sabio con una paciente y resistencia inigualable ante la frustración; su ánimo estoico y trabajo sistemático lo llevan a sobreponerse a las burlas en torno a su teoría y a compartir sus avances y descubrimientos a sus colegas estadounidenses.