La enseñanza de la ética completa la formación profesional de los egresados de Derecho. Una revisión a los valores espirituales y a las reglas morales que inspiran y rigen el ejercicio de esta profesión es siempre conveniente.
Los principios de la ética profesional se explican o están implícitos en la enseñanza de las distintas asignaturas que integran el plan de estudios de nuestra carrera; pero la verdad es que esta enseñanza, fragmentaria y no sistematizada, no pueden sustituir a un curso en que de manera orgánica y sistemática, con unidad de propósito, de intención y de método, se expliquen los principios y las normas morales que deben regir nuestra actitud profesional.
El licenciado en Derecho se mueve en un mundo de relaciones y significaciones morales. Habitualmente todo asunto en que interviene, implica una determinación moral. Trata con la prepotencia, la ambición, las pasiones, los instintos y las debilidades de la naturaleza humana.
El propósito de esta obra es poner de relieve la elevación de los fines y los valores que esta profesión trata de alcanzar, y fundar algunas de las normas de conducta que deben observarse para realizarlos.
Luchar por la justicia es una obligación que incumbe a todo hombre; pero que en primer lugar corresponde a quienes.