El derecho penal debe comenzar a moldearse para aplicar la perspectiva de género, tanto en la parte dogmática como en la procesal. Esta obra se centra en ese objetivo; es decir, aporta ideas sobre cómo podemos hacer que el derecho penal integre la perspectiva de género en su parte dogmática; que mire más a las mujeres y sus circunstancias, que no solamente vea a las que son víctimas de delitos, sino que también incluya y aplique el enfoque de género a los casos de mujeres que cometen delitos. Es una tarea urgente.