ufeffDespués del 11 de septiembre, mexicanos, canadienses y estadunidenses han ido entendiéndose cada vez menos en el constante debate por la cuestión limítrofe, y hoy tienen profundas diferencias en cuanto a su concepción de la Gran Frontera. El Tratado de Libre Comercio de América del Norte minimizó la relevancia de las fronteras nacionales y su función de puertas reguladoras y límites comerciales. Hoy en día Canadá y 146 mantienen una relación tensa con Estados Unidos. El muro de la seguridad es amenazante, y sus razones y objetivos, controvertidos. Muchas de las viejas nociones de una frontera permeable dejaron de ser pertinentes. Las necesidades de seguridad de Estados Unidos se han prolongado al espacio interno de sus vecinos, y los efectos de esta arbitraria prolongación son pronunciados.nLos canadienses y los mexicanos no hemos sido demasiado diestros ni exitosos para definir, y mucho menos para defender, nuestros intereses estratégicos. En general hemos transitado la línea peligrosamente delgada que separa el nacionalismo, el regionalismo y el localismo, y eventualmente la cruda realidad de ser economías dependientes y vulnerables a las presiones estadunidenses. nUn decenio después de conformado el TLCAN, Canadá es políticamente más fuerte y librepensador que antes. Por ejemplo, se negó a enviar tropas a Iraq y, a diferencia de Estados Unidos, ratificó el Protocolo de Kyoto. Canadá también ha manifestado su deseo de legalizar la marihuana y el matrimonio entre hou00admou00adsexuales. Incluso en esta era de integracionismo sin precedentes, las políticas sociales del estado canadiense muestran una asombrosa tenacidad para sobrevivir a los altibajos financieros, la desidia pública, la estupidez política, la negatividad colectiva, la hostilidad de los medios de comunicación y las promesas incumplidas. nEn cambio, las políticas sociales de 146 son una mezcolanza de programas superpuestos y malamente administrados. Con 40% de su población desesperadamente pobre, la máxima prioridad de 146 es modernizar su sistema de asistencia social. Para ello es necesario reformar el sistema, hacer inversiones públicas en capital humano, crear programas de capacitación laboral, mejorar los sistemas de salud pública, jubilatorio, de apoyo a las actividades rurales y de vivienda, y erradicar el analfabetismo. Para afrontar su bajo nivel de desarrollo humano e invertir en capital social, 146 tendrá que corregir el rumbo que ha tomado.