EL NIÑO QUE FUIMOS

EL NIÑO QUE FUIMOS

Editorial:
ALFAGUARA
Año de edición:
Materia
Novela, Narración
ISBN:
978-607-31-6439-9
Páginas:
304
Encuadernación:
Rústica
$300.00
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"Pertenecían al grupo de personas que necesitan el poder de irse." Óscar, María y Román se conocen hacia sus diez años, en un internado que será para ellos campo de juegos y espacio sagrado, pero también un puente hacia la noche oscura del alma; ninguno de los tres protagonistas de esta novela puede evadir el dolor y todos comparten grandilocuentes fantasías. Tal vez sea eso lo que los une y los hace atravesar soledad, orfandad y la necesidad de tomar decisiones que involucran dos muertes y habrán de marcarlos por el resto de sus vidas. Luego, el destino los separa y sólo se reunirán veinte años más tarde. Veinte años, nada menos. Para cuando su reencuentro ocurre, los tres son ya otras personas, adultos con vidas que luchan por llevar a metas más altas, a veces con desaliento y otras con entusiasmo inextinguible. Tres adultos comunes con problemas comunes, tres vidas promedio, se diría... pero en su presente y en su pasado hay nudos por desatar: la homosexualidad, la venganza, la culpa matricida, el amor soterrado. Como sabremos y atestiguaremos, juntos de nuevo buscarán respuestas tanto en sus circunstancias actuales como en esos niños que fueron. La crítica ha dicho... "Desde que comenzó su lucha pública con las palabras descubrí en Alma Delia Murillo la fuerza de una memoria reflexiva llena de ironía. Una daga que corta sin piedad crédulas solemnidades y sabe reírse del mundo y de sí misma." Alberto Ruy Sánchez "En la literatura mexicana hay voces desenfadadas, lúcidas, divertidas, subversivas, que cuidan el idioma, que iluminan; para mí la voz de Alma Delia es la trenza de todas esas voces." Óscar de la Borbolla "Con Las noches habitadas, Alma Delia Murillo se reveló como una escritora hecha y derecha." Mónica Maristain, SinEmbargoMx "El don de la palabra. Alma Delia Murillo sabe que seduce, su prosa mueve fibras emotivas que desplazan las pretensiones intelectuales." Yohan Uribe, El Siglo de Torreón