La aparición del mundo digital anunció cambios inminentes en la industria de la publicidad. Aun así, el dinero en efectivo, la cocaína y los Calvin Klein fueron los productos básicos en esta época de consumismo desatado. Con los teléfonos móviles a la vuelta de la esquina y pese a los negros nubarrones en el horizonte de la publicidad impresa, los anunciantes siguieron gastando dólares en abundancia en una de las décadas más extravagantes y prósperas del siglo XX.